Mirada

Prohibit no Tocar nace de la necesidad de ofrecer espacios cuidados de juego y movimiento libre para la primera infancia. El nombre del proyecto, irónico e irreverente, se inspira en un lema famoso de Bruno Munari, quien en los años 70, con un gesto innovador, abría los museos a la experiencia y a la creatividad de los niños.

A partir de ahí, el proyecto se desarrolla como una investigación continua sobre el diseño de espacios de juego, las potencialidades de los materiales, el desarrollo creativo y la experiencia sensorial. Nos inspiramos en el arte contemporáneo y en las instalaciones habitables: espacios que invitan a entrar con todo el cuerpo, a explorar y a relacionarse con la materia y con los demás.

Materiales de juego y sostenibilidad
Cuerpo y sentidos
Escucha activa
Espacio y belleza
Comunidad y relación

Materiales de juego y sostenibilidad

Los materiales descartados tienen un potencial estético infinito.

Robert Rauschenberg

Trabajamos con materiales sostenibles, abiertos y sin un uso cerrado, que invitan a imaginar, construir y transformar. La mayoría provienen de industrias de proximidad: piezas descartadas o sobrantes de producción que recuperamos y reciclamos creativamente, siguiendo la filosofía de los Centros Remida.

Su uso en contextos educativos alarga la vida de estos materiales y los convierte en herramientas de juego, exploración y creatividad. Trabajamos con materiales reales, materiales con historia, y educamos en el cuidado, el respeto y la responsabilidad hacia el medio ambiente.

Así, un residuo se convierte en un recurso con infinitas posibilidades.

Cuerpo y sentidos

El cuerpo es el lugar donde el niño construye su experiencia y su identidad.

Beba Restelli

Los niños en los primeros años de vida exploran con las manos, los pies y todo el cuerpo. El tacto es la puerta de entrada para conocer y descubrir el mundo.

Calor y frío, peso y ligereza, blando y duro, áspero y liso, colores, formas, luz, oscuridad, sonido y silencio… todo es nuevo, todo está por descubrir. Una gramática sensorial que se construye desde el cuerpo.

En la primera infancia, el juego es el lenguaje y el cuerpo es el primer instrumento de conocimiento: los niños miran, huelen, escuchan y, sobre todo, tocan para captar e integrar los estímulos de su entorno.

Escucha activa

Las cosas de los niños y para los niños solo se aprenden de los niños.

Loris Malaguzzi

Observamos a los niños mientras juegan. Son ellos quienes dan sentido a los materiales. Inventan usos, abren caminos, transforman el orden inicial establecido por nosotros. Descubren nuevas maneras de utilizar los materiales y de habitar el espacio.

El papel del adulto es acompañar y observar. Estar presente, sostener, generar confianza.

A partir de esta escucha se produce un retorno: repensamos los materiales, el diseño de los espacios y las posibles interacciones lúdicas. Los niños nos ofrecen nuevas miradas. Nos muestran caminos que no habíamos previsto. Nosotros ofrecemos nuestra mirada atenta, aprendemos y volvemos a diseñar.

Espacio y belleza

El espacio no es un contenedor: es un aliado que educa en silencio, acoge, sostiene e inspira.

Diseñamos cada ambiente con cuidado: la disposición de los materiales, el lenguaje de los colores, la luz y los vacíos que generan movimiento y relaciones.

Cuando los niños entran en un espacio cuidado, lo perciben de inmediato. El cuerpo se calma, la mirada se abre, el ritmo cambia. Aparecen la curiosidad, la atención y el deseo de explorar.

La belleza no es decoración. Es una herramienta que orienta la manera de estar y de relacionarse con el espacio y con los demás. Dedicamos tiempo al montaje porque ese tiempo retorna en calidad de experiencia. Un espacio pensado y construido con cuidado facilita el juego, las relaciones y el aprendizaje. Los niños lo habitan, lo transforman y lo hacen suyo.

Y a partir de su manera de utilizarlo, seguimos aprendiendo y diseñando.

Comunidad y relación

Los espacios de Prohibit no Tocar son también lugares de crianza. Niños, familias y educadoras comparten tiempo, experiencias y miradas.

En la primera etapa de la crianza, muchas familias dedican mucho tiempo a sus hijos, pero no siempre cuentan con espacios donde encontrarse, compartir dudas y sentirse acompañadas.

En nuestros espacios también pueden encontrar un lugar de encuentro, donde poner en común emociones, inquietudes y preguntas, y descubrir que otras familias viven procesos similares.

El juego crea vínculos, genera confianza y construye comunidad.

Comillas

Han hablado de nosotros

"Un espacio pensado y dedicado para dar respuesta a las necesidades de juego y movimiento de los niños. Un espacio que pone al niño en el centro y lo convierte en el único protagonista. Qué necesario. ¡Gracias!"

EBM Olot

"Muchas gracias por recordarnos y darnos un espacio para poder jugar juntos, tocar, sentir, disfrutar y crecer. ¡Qué bonito ha sido!"

Esther

"Muchísimas gracias por proponer actividades para los más pequeños. Son la base de la sociedad y parece que nadie le dé importancia. ¡Repetiremos seguro!"

Aram, Adrià, Sandra

"Un espacio vital para nuestros niños que cuesta encontrar. Que se haya pensado en esto es fantástico. ¡Esperamos que se pueda tener un espacio fijo así!"